Nuestra miel picante parte de una combinación elemental: miel cruda y pimentón. Nada más. Pero trabajada con la intención de llevarla más allá de un simple condimento dulce con picante.
La idea era crear una miel que no solo ardiera, sino que tuviera profundidad. El pimentón aporta más que calor: añade notas ahumadas, terrosas y ligeramente amargas que tensan la dulzura natural de la miel. Buscábamos equilibrio, no agresividad. Picante suficiente para despertar el paladar, pero integrado en una textura densa y envolvente.
El resultado es una miel cálida y compleja. Primero aparece el dulzor floral, después el ahumado, y finalmente un picante progresivo que permanece sin saturar. Funciona igual de bien sobre verduras asadas que sobre quesos, frituras crujientes o incluso en una vinagreta donde el contraste sea protagonista.
Si el picante domina o la miel pierde su carácter, el producto se vuelve plano. Aquí la clave es proporción y paciencia: dejar que ambos ingredientes se integren hasta que ninguno sobresalga en exceso.
Miel picante
Miel, pimentón.
Puede contener trazas naturales de polen.
Conservar en lugar fresco y seco. Si la miel cristaliza, templar suavemente al baño maría para devolverle su fluidez.
Información nutricional por 100 g
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Valor energético: ~1.270 kJ / 300 kcal
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Grasas: 0 g
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de las cuales saturadas: 0 g
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Hidratos de carbono: 82 g
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de los cuales azúcares: 82 g
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Proteínas: 0,3 g
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Sal: <0,01 g
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